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The Cure: La celebración de una vida

Foto por Chino Lemus // OCESA.

Si vamos a sentarnos a hablar sobre la historia de la música, es preciso hacer una amplia mención sobre el papel que ha tenido The Cure. Desde 1979 han influenciado [y continúan] en la música contemporánea, abriendo caminos y dando paso a sonidos que han sido recorridos por otras bandas. Es una de las bandas con un legado enorme, siendo referentes en el Post Punk, Gothic Rock, New Wave, por ejemplo. A pesar de los cambios en su alineación, Robert Smith y Simon Gallup mantienen un gran dinamismo.

Hay presentaciones que son imborrables en la historia. En México y con The Cure, fue en 2013, en pleno cumpleaños de Robert Smith, en Luna llena y roja, un sismo en la ciudad y un inmejorable set de 50 canciones. Partiendo de esa experiencia, el regreso de los ingleses había sido más que implorado. Hace apenas un mes se anunció su fecha en nuestro país y paralelamente se proyectó en el cine el show de aniversario en «Hyde Park».

Otro suceso importante fue la celebración de los 30 años del «Disintegration», su octavo disco de estudio, que está teñido de muchas atmósferas sutiles, dulces, lejos de las hostilidades de lo que fue la etapa siniestra. En ese marco, anoche tocaron un set que comprendió en su mayoría éxitos y 3/4 del disco mencionado.

Predecir qué canciones sonarán en el set de The Cure es relativamente fácil, tras estudiar sets pasados y basándose principalmente en la canción abridora. Por ejemplo, si abren con «Shake Dog Shake», tengamos por seguro que sonarán varios lados B y hasta canciones del «Pornography» como «One Hundred Years». En cambio, si abren con «Plainsong», demos por hecho que sacarán puro hit. Dicho lo cual, anoche en punto de las 9.10 PM, se escucharon las primeras notas y acordes del órgano de «Plainsong».

Anteriormente se habían publicado los horarios de cada banda abridora, así como las 2 horas y 45 minutos que The Cure dominaría sobre el escenario. Teniendo en cuenta el dato, pensaríamos en un promedio de 30 canciones, pero nos llevamos la sorpresa de que pasaba la medianoche y seguían sonando canciones que tienen 40 años de historia. Un set principal de 21 canciones, cerrado por «Disintegration», y 2 encores de 9 y 6 canciones, respectivamente.

36 canciones formaron parte de un set que pasó por producciones como «Wish», «Kiss Me Kiss Me Kiss Me», «Three Imaginary Boys», «Bloodflowers» y hasta «Faith». En gradas era difícil ver gente sentada. Todos querían ser partícipes activos de una de las mejores noches de este año. Lo orgánico del show era innegable: nada de secuencias, loops o partes pregrabadas. Todo era ejecutado en vivo en ese momento.

Simon Gallup dejó la marca de su personalidad impaciente al pasearse por todo el largo y ancho del escenario con su bajo de pastillas activas que colgaba por debajo de la cintura, mientras subía el pie a los monitores o se acercaba a Smith en partes específicas de algunas canciones. Smith y su guitarra barítono o bajo de 6 cuerdas con un tesitura más aguda. Todo era casi un retrato fiel de los conciertos que hemos visto en la web hasta el cansancio.

Las ovaciones fueron crecientes durante la última hora de show. Una bandera mexicana fue lanzada al escenario y recogida por un miembro del staff para colgarla de los teclados de donde eran golpeadas las teclas para «Just Like Heaven», «Hot Hot Hot!!!» y «Boys Don’t Cry». La banda dio algunas sorpresas que hicieron levantar las cejas a miles cuando sonaron canciones del disco «Three Imaginary Boys», ya que no son temas que acostumbren en vivo.

No sabemos cuándo regresará The Cure y si volverá a tardar tantos años, aunque en recientes declaraciones Robert Smith ha dicho que se encuentran trabajando en 3 álbumes, y que uno saldrá este año, en diciembre, según menciona. Al final, Robert se dio tiempo para recorrer todo el escenario y hacer reverencias al público, mientras casi se rompe en lágrimas y se lleva las manos a la boca.

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