Arterial

Los álbumes que marcaron este 2019

Hubo mucha actividad este año, musicalmente hablando. Fue un 2019 lleno de nuevos lanzamientos, entre los que se encontraban discos debut, como «Immunity» de Clairo, o esperados regresos, como fue «Fear Inoculum» de Tool, luego de más de 10 años sin un álbum de tan respetada banda de Metal Progresivo.

Para la selección, exploramos un poco más allá de lo que están llenas las listas, de lo que suena en la radio y de lo que tiene su sólida base de seguidores, aunque no se hable mucho de ellos. Entre tantos tintes que hay en el Metal, rescatamos algunos álbumes que seguirán dando de qué hablar en el 2020. La nueva ola del Shoegaze con los rusos al frente.

Chelsea Wolfe – Birth Of Violence – La carrera de Chelsea es un excelente ejemplo de progreso, que ha mostrado que sabe aprovechar las oportunidades para aliarse con músicos que aportarán de gran manera en el álbum. Antes de publicar «Birth Of Violence», Chelsea liberó 2 álbumes impecables que marcaron su cauce en el Metal, sin dejar de lado el aspecto acústico que siempre le ha caracterizado. Este año, Chelsea se vio mucho más sensible con la publicación de un álbum triste, mucho más acústico que los 2 anteriores, luego de haber alcanzado cimas de Sludge Metal.

Coldplay – Everyday Life – Respecto a Coldplay hay opiniones muy polarizadas. Luego de lanzar en 2015 «A Head Full Of Dreams», parecía imposible que Coldplay intentara algo más experimental o que sonara más a sus raíces acústicas del «Parachutes». Con un álbum doble, la banda presentó un trabajo bastante admirable que fue interpretado en vivo desde Jordania, en el que el álbum en sí trae un mensaje de hermandad, perdón y amor.

Drab Majesty – Modern Mirror – Con toda certeza podemos decir que estamos frente a la mejor banda de Post Punk Revival. Este dúo logra fusionar los sonidos que caracterizaron y lideraron al movimiento Post Punk en los 80’s y 90’s, pero ahora agregando nuevos elementos. Incluso hay quien dice que suenan a Joy DivisionThe Cure juntos. Drab Majesty va siendo cada vez mejor en cada disco, con sus peculiares lentes y caras maquilladas de blanco. La mejor parte del álbum es el final, con ésta y «Long Division» juntas.

Lingua Ignota – Caligula – Este disco de Kristin Hayter no es nada fácil de digerir, pero no por ello pasamos de largo la creación que es. En «Caligula», Kristin vierte toda su cólera, su enojo y reclamos de sus pesadillas más internas, de sus vivencias más cercanas. Las presentaciones suelen tener un formato de performance, con ella a nivel de suelo, paseándose entre el público, mientras ella narra todo ese dolor. Un disco para escucharse con cautela.

Clairo – Immunity – Su nombre artístico es casi un anagrama de su verdadero nombre. Con apenas 21 años, Claire ha logrado en buenos lugares en las listas más estrictas, y siendo que apenas su debut. Además de su angelical presencia que le ha abierto el corazón a muchos artistas en el medio, siendo apoyada por gente como Kevin Parker de Tame Impala para que sea su acto de soporte. Entre un diluido Dream Pop y lo que está etiquetado como Indie, este es uno de los mejores debut del año.

Alcest – Spiritual Instinct – El dúo francés presentó este año su sexto material de estudio. Alcest es considerada una de las primeras bandas que logró fusionar los elementos del Black Metal con el Shoegaze, conociéndose como Blackgaze, logrando canciones con melodías tan sutiles y tristes enmarcadas con coléricos riffs y la potencia de bases rítimicas de Black Metal de parte de Winterhalter. En sus álbumes, Neige siempre se refiere al alma, a seres de otro lugar, a cosas intangibles. En este disco hicieron una versión poco más accesible a la oscuridad que bajaron con «Kodama» en 2016.

Blankenberge – More – Actualmente el Shoegaze goza de mucha popularidad, luego de que las 3 bandas principales que lo consagraron, estuvieran de vuelta a principios de la década. Entre los cambios y el tiempo, los nuevos elementos comenzaban a ser parte de las bandas, siendo los rusos quienes mejores aportaciones han hecho. La vanguardia del Shoegaze está liderado por un tridente de bandas, siendo Blankenberge uno de ellos. Este año presentaron «More», su segundo álbum.

Mizmor – Cairn – Desde el arte del álbum, este fue uno de los lanzamientos que te enganchan desde el principio. Para disfrutar de todos los paisajes y transiciones por las que pasa «Cairn» es preciso escucharlo sin interrupciones, en especial la primera media hora. La sutileza de una guitarra acústica y la hostilidad de las distorsiones en octavas más graves crean una combinación que casi no se ha visto, mientras los finales se diluyen en delays.

Boy Harsher – Careful – El Minimal Synth y Darkwave de Boy Harsher ha ido cobrando más vida en escenarios cada vez más grandes. Boy Harsher nos sorprendió con 2 álbumes este año, y es que parece que la creatividad les da para mucho más. La banda se ha vuelto la favorita de muchos lugares underground por la gran capacidad de ambientación que logra con los sintetizadores y controladores. De principio a fin, una exquisita obscuridad.

Sharon Van Etten – Remind Me Tomorrow – Los discos que están cimentados en vivencias personales suelen ser bastante emotivos. Eso logró Sharon Van Halen, como se hace llamar a sí misma. Además, este disco suena perfecto para tocarse en algún festival, ya que combina la nostalgia del piano y los beats de las percusiones en coros que podrían ser entonados por decenas de asistentes.

DIIV – Deceiver – Luego de crisis personales, muchos cambios y rehabilitaciones, Cole Smith revivió a su banda para verter todas esas emociones en el álbum más dinámico que hayan compuesto a la fecha, más de lado hacia la agresividad de las guitarras Shoegaze, respecto del Jangle Pop que habían manejado en los 2 álbumes anteriores. Un gran regreso, un álbum lleno de muchas emociones.

Jinjer – Macro – Estos ucranianos no dejan de sorprendernos. A principios de este año, Jinjer sacó un pequeño EP, cuyo título era «Micro», lo que nos prepararía para el LP «Macro». La voz de Tatiana Shmayliuk logra registros todavía más graves, mientras las síncopes y distintos compases crean canciones muy difíciles de reproducir. La mejor banda de Groove Metal, y por mucho, a la vez que combinan muchos aspectos de Metal Progresivo. La cantidad de fechas agotadas de su gira habla por sí sola.

Nick Cave And The Bad Seeds – Ghosteen – Nick nos regaló uno de los discos más tristes y significativos del año. La muerte de su hijo significó un evento de profundo dolor y tristeza que le costó mucho superar. En este álbum, Nick simboliza todo ese amor, todo ese deseo y duelo por el que pasó. La esperanza de encontrase después permanece como una imagen constante en las canciones. Este disco podría ser un bálsamo para todos aquellos que comparten la misma historia, o una similar con la pérdida de algún ser querido.

Thom Yorke – ANIMA – La respetada personalidad de Thom Yorke continúa sorprendiéndonos incluso fuera de Radiohead. Su trabajo como solista ha incursionado en distintas áreas, tanto para proyectos de cine como para la experimentación. Es imposible desprenderse de trabajo como en «Kid A» o «The King Of Limbs» al oír este disco, aunque también tiene su propia marca de sonido, haciéndose más de recursos electrónicos, loops, secuencias y experimentaciones auditivas.

Tool – Fear Inoculum – Durante años y años se decía que ahora sí ya regresaban, hasta el punto de que se hacían bromas de ello ante tantas veces que se repetía, incluso si era mencionado por mismos integrantes de la banda. «Fear Inoculum» es tal vez el trabajo más ambicioso de la banda liderada por Maynard. Más de hora y media de mucho trabajo mental de seguir los cambios de compases y su armonización, mientras encontramos delirantes solos de más de 5 minutos en canciones como «7empest».

Sólveig Matthildur – Constantly In Love – En el pequeño país que es Islandia, existen proyectos muy prolíficos. Entre ellos se encuentra Kælan Mikla, un trío de jovencitas de apenas 20 años que se han ganado el respeto de gente como Robert Smith de The Cure, siendo invitadas a su propio festival. Sólveig Matthildur es la tecladista de dicha banda de Post Punk y Minimal Synth, pero en su proyecto solista ha optado por matizarlo aún más con sonidos Trip Hop, recordándonos a Beth Gibbons. Algunas armonías Darkwave forman parte de tan exquisito álbum.

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