Arterial

Lo prolífico y sensorial de «Cornucopia», de Björk

Fotos por Santiago Felipe.

Pasarán muchos días para logremos reparar en todos los puntos que fueron parte del impresionante show con el que Björk dio comienzo a la residencia de conciertos en la Ciudad de México, siendo, hasta ahora, el único lugar en Latinoamérica que ha tenido dicho privilegio, además de algunas ciudades europeas y Nueva York. Podemos deshacernos en adjetivos y palabras de grandeza, pero no es exageración ni para mucho menos.

EL MOTIVO.

Desde el anuncio, mucho se ha comentado sobre los elevados precios; que si lo vale, que por qué tanto, que muy exagerados. Es necesario poner en contexto todo lo que implica un show de este tamaño, que va mucho más allá de sólo lo musical, ya que toma elementos artísticas, de diseño, ingeniería, logística y todo un enorme equipo de técnicos multidisciplinarios. Desde el hecho de diseñar los vestuarios de Björk, los instrumentos que no tienen más que el precedente de la imaginación, de los cuales haremos mención.

ENTIDADES SONORAS.

Distintos cuerpos musicales que convivían entre sí. El Coro Staccato de la UNAM fue el encargado de matizar con sus voces los distintos arreglos que hay en las canciones del repertorio. Björk presentó a sus connacionales y compañeras de trabajo que interpretan flautas transversas de distintas tesituras, mejor conocidas como Vibraflutes, permitiendo tocar acordes y hacer sonar distintas voces simultáneamente con flautas tenores, contraflautas, flautas soprano, entre otras. El caso de la extravagancia llegó a lo musical, como fue una flauta circular que era interpretada por 4 personas simultáneamente; unas enormes y pesadas extensiones tubulares del órgano que eran sujetadas por grúas y que emitían frecuencias muy graves. Nos faltan párrafos para hablar sobre lo visual y más aún sobre lo musical. En ambos flancos del escenario había un músico que desempeñaba un trascendente papel, ya fuera con pads electrónicos y batería acústica, así como teclados, controladores y sintetizadores. ¡Pero si aún no hemos dicho sobre Björk y su potente, excelente y perfectamente bien modulada voz!

LA INGENIERÍA.

Desconocemos la cantidad de canales en los que se transmitieron los distintos sonidos, pues en cierta zona de todo el recinto sonaban pájaros, mientras que del lado opuesto sonaba algo muy distinto. Para lograr el efecto inmersivo de 360 grados, se instalaron rieles con bocinas acopladas que recibían distintas señales. Incluso en algunas canciones se percibía como si el sonido viajara desde atrás hacia el escenario. Para sostener las impresionantes extensiones tubulares, se instalaron grúas que se movían en eje vertical durante algunas canciones. Durante algunas partes del concierto, Björk ingresaba a una especie de casa ovoide fabricada con una resonancia perfectamente estudiada, que le permitía escucharse nítidamente mientras cantaba.

LO VISUAL.

Gran parte de la experiencia consistió en el aspecto visual. Para «Cornucopia» se diseñó material exclusivo para estas presentaciones. La mayor parte de los visuales se proyectaban en la pantalla trasera, pero con la ayuda de un telón translúcido se transmitían otros que en conjunto daban la apariencia de abstraerte de tu lugar y transportarte por caminos de la imaginación, por paredes multicolores y caminos de espirales. Los juegos de luces conformaron parte de la escenografía con sus secuencias, rotaciones y matrices programadas con distintas intensidades.

EL CONCIERTO.

Si bien la mayor parte del show consistió en canciones del disco «Utopia», el cual es su material más reciente, Björk aprovechó para tocar algunas canciones que los seguidores han hecho entrañables y la han distinguido. Cualquier cosa podía suceder con toda la producción montada, hasta tocar algo de lo más experimental en lo que ha incursionado la islandesa, como fue el disco «Medúlla», de donde sonaron temas como»Mouth’s Cradle» y «Show Me Forgiveness», aprovechando la presencia del coro. Björk se fue a sus primeros años cuando interpretó «Venus As A Boy», robando toda la atención por ser una de las canciones favoritas de su primer disco. «Isobel» y «Pagan Poetry» se llevaron todas las ovaciones apenas sonaron los primeros acordes y cuando Björk cantaba las líneas «I love him».

Björk incluyó un mensaje con sentido activista en material ambiental al presentar un video de la sueca Greta Thunberg, quien con sus apenas 16 años de edad, ha llegado a los micrófonos de la ONU y la Unión Europea, creando ecos de conciencia con su voz. Para despedirnos, Björk presentó a todos los participantes en el escenario, pidiendo aplausos y que nos pusiéramos de pie para cerrar con «Notget» del disco «Vulnicura». Un show ampliamente prolífico, oneroso en producción y asistencia, así como impresionante.

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