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La belleza de la muerte en «Birth Of Violence» de Chelsea Wolfe

Chelsea Wolfe ha dado grandes pasos con la evolución de su música. La calidad sonora de sus álbumes ha sido cada vez más impresionante. En 2013 sacó el disco “Pain Is Beauty”, uno de los álbumes favoritos por sus seguidores. En él retrataba el duelo, la pérdida, la melancolía y la tristeza de una manera aún más dolorosa. Por medio de una guitarra acústica, sonidos ásperos provenientes de sintetizadores y controladores, oscuras atmósferas y un violín que se lamentaba, lograban conmover con canciones como “Sick”, “They’ll Clap When You’re Gone” y “Feral Love”.

En 2015 el sonido fue aún más contundente, comenzando a tocar terrenos del Metal con el disco “Abyss”, con poderosas canciones como “Carrion Flowers” y “Iron Moon”, por ejemplo, dejando algunas canciones más del estilo Neo Folk y esos tintes oscuros que logra tan sólo con su guitarra acústica.

En 2017 alcanzó el punto máximo con el disco “Hiss Spun”. Es el disco más ríspido, brutal, colérico y a la vez sentimental. Contó con colaboraciones del tamaño de Mike Sullivan de Russian Circles, voces guturales en “Vex” de parte de Aaron Turner, y la contundencia de Troy Van Leuwen de A Perfect Circle y Queens Of The Stone Age en “16 Psyche” y “Spun”. Recordemos el split que tuvo con Myrkyr y su arpa de níquel en esa era.

Este 2019, con “Birth Of Violence”, Chelsea Wolfe descansa un poco de las distorsiones, tarolazos y guitarras pesadas. Chelsea regresa al Slowcore, a la simpleza de la guitarra acústica y esas cadencias de acordes menores y tonos mayores o viceversa, que le dan justo ese toque de melancolía, permitiendo que el violín y otros instrumentos se deslicen tan sutilmente en tan tristes melodías.

Podemos recordar la esencia de discos como “Mistake In Parting” [2006] o la colección de temas acústicos “Unknown Rooms” [2012]. Incluso tienen relación con los temas extra incluidos en la versión de lujo del álbum “Abyss”, [2016].

La segunda parte del disco es un sumergimiento aún mayor a las emociones y miedos de los que huimos. Los puntos más críticos podemos encontrarlos en “Dirt Universe” y “Little Grave”. Un miedo a vivir, un miedo latente a morir también. El espectro de la muerte persiguiéndonos en distintas formas, como una araña contaminada por la radiación de Chernóbil. A veces narrando las canciones y siendo la muerte en primera persona, acechando otras formas de vida, corrompiendo las cosas, sembrando violencia, empañando con sombras, marchitando la alegría, difuminando los motivos de vida.

El idealizar a la muerte, el añorarla y deseando estar cerca de ella. Así como Circe La Hechicera contaminó el mar y con ello toda forma viviente, así este mundo se hunde en la obscuridad, y mientras la muerte nos encuentra, nos sedamos para estar ausentes de aquí un poco más cerca de ella, como narra en líneas de “Dirt Universe”.

La mente de Chelsea se encuentra en abismos muy profundos desde donde nos manda estas cartas que nos empañan la vista y sumergen en un profundo sopor.

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